Biomarcadores para predecir el efecto de las infecciones por VPH

El 12 de octubre mi primer artículo científico fue publicado en la revista científica internacional Expert Review of Molecular Diagnostics y hoy 25 de octubre ya se encuentra publicado con acceso abierto. El artículo examina las últimas investigaciones sobre biomarcadores capaces de predecir el efecto de las infecciones por el virus del papiloma humano (VPH).

¿Qué son los biomarcadores y por qué son necesarios? Un biomarcador puede ser desde ácidos nucléicos (ADN, ARN), proteínas y hasta un microorganismo, pero debe indicar un estado biológico. Por ejemplo, hay biomarcadores que pueden indicar si una enfermedad está presente o no. Hay otros tipos de biomarcadores que indican si la enfermedad puede empeorar/progresar y otros que indican cuando se resuelve y conlleva a mejoría. En el caso de las infecciones por el VPH, el mejor biomarcador actual es el ADN del virus. Al detectar el ADN del virus en las mujeres, hay bastantes posibilidades de predecir a corto plazo el desenlace de la infección. Si tiene un resultado negativo, no es necesario una evaluación en los próximos 5 años; pero si el resultado es positivo, lo recomendable es hacer un estudio de citología o Pap para esclarecer si la infección ha causado lesiones cervicales.

La mayoría de estas infecciones son controladas por el sistema inmune, por ende muchas infecciones se resuelven y no progresan a lesiones cervicales. Sin embargo, la prueba de ADN viral no puede detectar esto. Al conocer la presencia del virus, no es posible saber si la infección va a progresar o resolverse. Por ende es necesario considerar otros biomarcadores o buscar y validar nuevos.

En el artículo recién publicado los autores discutimos los beneficios y desventajas de biomarcadores para el cáncer cervicouterino. Realizamos la evaluación clasificando los biomarcadores deacuerdo al lugar de donde provienen: de las células humanas y del virus. Por ejemplo, p16/Ki-67 es un biomarcador celular que permite caracterizar lesiones cervicales avanzadas (CIN2+). De igual forma evaluamos el potencial de analizar el ARN viral, particularmente de las oncoproteínas E6 y E7. Estas proteínas virales son las que inducen cambios drásticos en las células, produciendo lesiones y cáncer. De hecho, Europa ya está implementando este biomarcador como prueba de apoyo.

Los autores hacemos hincapié en investigar, validar e implementar estos biomarcadores, ya que los países con altas tasas de cáncer cervicouterino y con bajas tasas de screening los necesitan. Finalmente, mencionamos ciertos biomarcadores con potencial en esta área de investigación como el estudio de proteínas y el microbioma. Curiosamente, me encuentro investigando este último biomarcador en los Países Bajos y he observado interesantes resultados que espero poder compartir próximamente.

Puedes leer el artículo completo (Inglés) en el siguiente enlance:

https://doi.org/10.1080/14737159.2020.1835472

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